Hace ya algunos días ví en ARTEgami algunos consejos sobre las sesiones de trabajo grupal, más que nada orientado al brainstorming creativo.
La lluvia de ideas o Brainstorming, también denominada Tormenta de ideas es una herramienta de trabajo grupal que facilita el surgimiento de nuevas ideas sobre un tema o problema determinado. La lluvia de ideas es una técnica de grupo para generar ideas originales en un ambiente relajado.
Siempre se ha dicho que dos cabezas piensan mejor que una. Pero para desarrollar grandes ideas en equipo es necesario recordar ciertos puntos, para que el resultado sea un gran éxito.
Todos deben saber cual es el problema, o el tema desarrollar. Aunque parezca lógico te sorprendería saber la cantidad de personas que llegan a una junta y no tienen la menor idea de lo que se va a hablar. Es importante mencionar el tema sin delimitar el rango, quitaríamos la posibilidad de un enfoque más amplio.
Todos los que estén involucrados en el desarrollo de las ideas deben tener igual participación. Nadie es jefe, ni tonto. Funciona mucho mejor cuando la gama de personas es variada, se pueden abarcar diferentes puntos de vista y por lo tanto una mejor perspectiva.
Ninguna idea es mala. Una idea que pienses mala puede llevarlos a desarrollar más ideas, o perfeccionar la anterior. Está prácticamente prohibido criticar una idea, a priori convendría tratarlas a todas por igual y fomentar así la participación.
Llevar un control de las ideas. Ya sea que alguien las este anotando, o estén grabando toda la conversación. En lo posible tiene que estar visible para todos, generando así un mapa visual del contenido.
El silencio es el peor enemigo. Si hay silencio significa que las ideas no están fluyendo, lo mejor es fomentar una salida sin el filtro de los prejuicios. Pueden aparecer infinidad de cosas inútiles pero algunas genialidades entremezcladas.
Prohibida las interrupciones. Deja que todos terminen de dar sus ideas, sino es posible que se les olvide o pasen a otra. Perdiendo la oportunidad de escuchar una gran idea.
Comienza la reunión cuando todos estén despiertos. Es preferible que no sea lo primero que hay que hacer durante un día, porque en ese momentos muchos nos estamos intentando levantar. Hay que elegir el mejor momento y estado del día, de lo contrario satuaríamos el ambiente y no lograríamos nada. Tampoco tiene sentido hacerlo al final del día, donde cada persona lo primero que quiere es llegar a su casa.
Generar un concejo para evaluar los resultados. Es importante que el brainstorming se califique de alguna manera. La mejor opción es seleccionar un grupo de trabajo especializado en cada area marcando algunos criterios. Filtrando las ideas con “tendría que… (solucionar/reemplazar/etcétera tal cosa)” o “antes de X fecha”. De esa manera evitamos la exposición pública de la idea en el trabajo y dejamos de calificarla como “buena” o “mala” y le atribuímos algo más práctico como “sirve” o “no sirve”. Ganamos en confianza profesional, fomentamos al flujo de ideas sin vergüenzas ni prejuicios para la próxima.














