No hace falta mentir. ¿Cuantos de nosotros tenemos una vida tan extraordinaria que tenemos que publicar algo asombrosamente genial cada 5 minutos? Creo que pocos lo tienen, y aunque los afortunados tengan más posibilidades de ser exitoso es contraproducente afirmar algo que no se puede sustentar en los hechos; además de ser muy (pero muy) poco ético.
Un blog más real es el que se lleva con el día a día, con genialidad –naturalmente- pero sin inventar sucesos que no sucedieron. Es fácilmente aclarable, la blogósfera tiene muchísimos miembros y en pocos minutos se comienza a comentar la verdad generando un efecto contrario sin contar que le quita veracidad a todo lo que quizá sea verdad.
No mientas, pero tampoco dejes de ser genial. Es decir, tampoco ocultes cosas de tu vida por miedo a parecer demasiado interesante (ejemplo extremo, si… lo sé) porque los demás puedan cuestionarlo. Siempre hace falta ese touché, la sensación de sorpresa que le provoca al lector cuando contás esas cosas que solamente a vos te caracterizan, o bien de la forma en que a vos te caracteriza.
Intentá marcar esa tendencia pro estilo, y autobombeá tu imagen un poco. No regales méritos, reconocé tus fortalezas. Nunca está de más llevarse un poco del crédito de vez en cuando.














